¡¡¡Producir de manera ecológica y eficiente es posible!!

Combinando tradición y conocimiento se pueden obtener buenos resultados, con productos de máxima calidad y sin dañar el medio ambiente.

Cada día me encuentro más y más personas que en una conversación cotidiana no saben diferenciar entre eficaz y eficiente. Recuerdo que Jesús Rivas, profesor de estrategias de marketing nos puso un ejemplo claro, para que todo el mundo lo entienda.  Supongamos que yo tengo un fuego en casa, de repente en la cocina se prende la sartén en la  que estaba tostando un buen puñado de frutos secos, el fuego se descontrola y necesito que se apague inmediatamente. Opción A: Ser eficaz. Puedo llamar a los bomberos antes de que la cosa empeore, que vengan con su camión, derriben la puerta al entrar, alcancen la manguera con 15 bares de presión e inunden toda mi cocina de agua para sofocar el incendio. Opción B:  Puedo ser eficiente y con un pequeño extintor que tengo preparado en la cocina para estas emergencias, sofocar el fuego sin dañar prácticamente nada.

Generalmente matamos moscas a cañonazos, sobre todo en el sector agrícola y aunque cada vez más y más agricultores introducen la innovación y la tecnología como herramientas de precisión en las labores del campo, sigue siendo una “rara avis” entre los productores.

La pasión  por la tecnología en este mundo moderno del siglo XXI es perfectamente compatible con la producción tradicional ecológica, de hecho, las grandes mejoras del mundo viene de aplicar a conceptos tradicionales y cotidianos, pequeñas innovaciones que acaban siendo transformadoras del mundo. Pongamos de ejemplo la rueda. Hace miles de años que se inventó el concepto de la rueda y durante siglos prácticamente no evolucionó no dejó de ser más que una sección de tronco, un montón de palos atados alrededor de un eje o una gran piedra rodante.  Ha sido recientemente cuando se mejoró, el concepto clásico y tradicional de la rueda. Al introducir  elementos de innovación, de mejora y de adaptación que han hecho que: Dependiendo de las superficies, la velocidad, el agarre o el objetivo que tengamos, una rueda pueda ser: de caucho, de metal, de madera o de nano-partículas.

En la finca Doña Amor hemos creído desde el principio en este tipo de innovación. La agricultura ecológica no es más que respetar un sistema productivo perfeccionado durante milenios. Ahora bien, los cambios recientes y las necesidades de un mundo en constante crecimiento demográfico nos exigen incrementar la producción y mejorar los rendimientos.  En Gree Beat tenemos claro que la producción ha de ser sostenible y por eso hemos combinado la tecnología más avanzada a la producción tradicional.

El agua es el primer recurso necesario para la vida. Sin agua no habría nada en el planeta Tierra  más que piedras y arena.  Aunque pensamos que es un recurso ilimitado no es así. El 96,5% del agua de los océanos es salada. Otro 1% se encuentra en acuíferos y lagos salados. El porcentaje de agua dulce sobre el total es de un 2,5%. De este porcentaje un 0,78% son aguas subterráneas que no se pueden extraer por la profundidad y un 1,71% están en forma de hielo en los casquetes y glaciares polares. Las cifras son aplastantes. La gestión eficiente del agua es esencial en una producción ecológica, por eso un riego por goteo es un primer paso, pero en Green Beat vamos mucho más allá. Controlamos con la última tecnología, cuál es la humedad de la tierra en diferentes partes de la finca, cuál es la previsión de lluvias y cuáles son las reservas los acuíferos. Cuál es la demanda que el árbol va a tener en un momento concreto, en qué fase de crecimiento se encuentra y con todas estas variables y la aplicación de un algoritmo, calculamos cual es la cantidad de agua a portar a las plantas.  Esto es tecnología del siglo XXI en una producción 100% ecológica.

Después del agua, lo más importante para que crezca una planta es el nutriente.

Los campos de Castilla y la climatología continental del interior de las tierras de Zamora son excelentes para la producción del pistacho ecológico, pero siempre necesita aporte, ese plus de nutrientes que le damos de la manera más natural.  Los fertilizantes no sintéticos son una gran oportunidad.  Además de utilizar labores tradicionales que integran nutrientes como por ejemplo el cultivo de leguminosas que fijan nitrógeno, es esencial que la planta pueda alimentarse de manera correcta.  En el mismo sistema de riego del agua y mediante un sistema de fertirrigación, los pistachos Green Beat reciben la cantidad de nutriente necesario. Al igual que con el agua sabemos que necesitan nuestros árboles en todo momento.

El tercer elemento fundamental en el crecimiento de una planta es el sol. Después de un aporte de agua y nutrientes correcto, el árbol necesita que la luz del sol haga su magia mediante el proceso de la fotosíntesis. Transformando mediante los cloroplastos, los azúcares que la savia de los árboles llevan hasta las hojas, lo convierten en energía vital que se fija en los pistachos máxima calidad. Al impresionante trabajo de la naturaleza le hemos sumado el de la energía fotovoltaica generando las necesidades eléctricas necesarias para el bombeo y extracción del agua y el impulso de vida de los nutrientes que llega a cada uno de los árboles de la Finca Doña Amor.

A finales de octubre, cuando el sol tímidamente calienta los campos de Bóveda de Toro es el momento justo para la recogida de un fruto tan especial como el pistacho Green Beat. La totalidad de  las labores y los procesos técnicos llevados a cabo en los campos de la finca  respetan el cuidado del medio ambiente y del entorno en el que se producen.

Cultivar de manera sostenible utilizando el conocimiento y la tecnología es posibles. Es tan sólo cuestión de voluntad. La voluntad mueve montañas como todos bien sabemos y en Green Beat tenemos la voluntad de ofrecer el pistacho de máxima calidad a nuestros clientes y siempre, fieles a la economía circular y al respeto del medio natural.

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